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Permi Jhooti

Pasión por Basilea

Científica, abierta, deportista y con una enorme pasión por el arte y la cultura, Permi Jhooti encarna todas las cualidades que hacen a Basilea tan especial. Esta británica con raíces indias saltó a la fama en Inglaterra como la primera futbolista profesional asiática y, con su hazaña, sirvió de inspiración para la exitosa película «Quiero ser como Beckham». En la actualidad, Jhooti considera la ciudad de Basilea su nuevo hogar, donde ha descubierto su amor por el arte. El momento clave de dicho descubrimiento se produjo en el teatro de Basilea.

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© Oliver Look

Averigüe qué lugares de Basilea fascinan a Permi Jhooti

Nació en Londres, creció en Preston, tiene raíces indias y hoy considera a Basilea su hogar. ¿Qué hace que Basilea sea tan especial?

Lo que para mí hace a Basilea tan especial es, sobre todo, su gente. Vivo en Kleinbasel, muy cerca del Rin, y disfruto del ambiente casi de pueblo: la gente se saluda por la calle y en cada esquina te encuentras con un rostro conocido. Esto es algo que no había tenido en ningún otro lugar en los que había vivido hasta ahora. Además en Basilea se puede llegar a casi todas partes a pie y el clima apacible hace que sea especialmente agradable.

En realidad es usted experta informática y ha trabajado en la investigación cardiológica. En la actualidad, se dedica al arte. Se conoce que un momento clave para este giro profesional se produjo en el teatro de Basilea. ¿Podría describir ese momento?

Sí, un espectáculo de ballet en el teatro de Basilea cambió mi vida. Durante un evento benéfico, el director del ballet Richard Wherlock pronunció un emocionante discurso sobre la danza y me sentí fascinada por su incontenible pasión. Al poco, dos bailarines entraron en escena y ofrecieron una actuación impresionante. Esa representación despertó algo en mí difícil de describir. En ese momento supe que yo también quería entusiasmarme por algo en la misma medida y también supe que solo lo conseguiría si realmente amaba lo que hacía. Así es cómo llegué al arte.

Me compré una kinetic camera, una cámara especial con la que se pueden registrar datos: números en un sistema de coordenadas que representan el objeto grabado. Empecé a filmar animales, a mi familia, a músicos y bailarines y los convertí en pequeños puntos. Aunque esto los reducía a cifras, para mí lo importante era la belleza de los movimientos. El sexo, la edad o el origen dejan de tener importancia, yo solo me quedo con el movimiento y lo convierto en arte. Lo que más me fascinó fue la posibilidad de unir mi pasión por la tecnología con mi nuevo amor por el arte. En este proceso, la danza tiene un papel fundamental y hoy en día es un componente esencial de mi vida y de mis creaciones.

¿En qué partes de Basilea encuentra la inspiración?

Haciendo paddle surf en el Rin. Vivir cerca del río y poder pasar tiempo en el agua practicando deporte es algo muy especial para mí. Además, las gentes y la cultura de Basilea son abiertas y accesibles. Cada persona con la que me cruzo y con la que puedo conversar libremente supone para mí una fuente de inspiración.

¿Cuáles son sus lugares preferidos en Basilea?

Me encanta Kleinbasel con sus restaurantes, cafeterías y pequeñas boutiques. Para ver conciertos, espectáculos de danza o de teatro, suelo ir a Kaserne Basel. La «Kaserne» es el mayor punto de encuentro de la escena teatral, de danza y performance contemporáneas en el noroeste de Suiza. Y además de las actuaciones, también puedes quedar a comer o a tomar algo con los amigos. Con todo, mi sitio favorito en Basilea es mi balcón con sus fantásticas vistas al Rin.

¿Por qué motivos no hay que dejar escapar un viaje a Basilea?

Basilea es una ciudad preciosa, que se convierte en única gracias al encanto de la gente que vive en ella. Los monumentos «habituales» me importan menos... ¡salvo los cuatro transbordadores! El trayecto con uno de los ferries es sin duda la forma más bonita de cruzar el Rin. Son una especie de remanso de paz en plena ciudad y ofrecen un pequeño descanso del ajetreo diario. El Rin es sin lugar a dudas la arteria vital de esta ciudad y cada uno de los tramos de la orilla tiene su carácter personal.

En una visita a Basilea, está claro que no hay que perderse los museos. Mi favorito es la Fondation Beyeler en el impresionante edificio de Renzo Piano. Nunca deja de sorprenderme cuánto arte y cultura tiene esta ciudad que ofrecer. Además siempre hago una recomendación: sonríe a la gente por la calle. Los suizos, especialmente los basilienses, son muy abiertos y simpáticos.

¿Los basilienses son…

…mi nueva familia.