Plaza del Mercado y Ayuntamiento

Das Rathaus
La plaza del mercado está dominada por el suntuoso edificio del Ayuntamiento, sede del gobierno del cantón Basilea-Ciudad y, al tiempo, gobierno de la ciudad.

De especial interés son las salas del ayuntamiento, el patio interior, la romántica arquería y la imponente torre.
El Ayuntamiento ocupa este lugar desde el siglo XIV, lejos de la sede del antiguo señor de la ciudad, el príncipe obispo, que residía sobre la colina de la Catedral. Esta separación geográfica en el siglo XIV deja traslucir las ansias de una ciudadanía poderosa económica y socialmente de obtener la independencia del obispo. La adhesión a la Confederación de la ciudad fue igualmente impuesta en el Consejo en 1501 por los artesanos organizados en 15 gremios.

Con ese motivo, a principios del siglo XVI, la sección frontal del antiguo Ayuntamiento fue sustituida por un nuevo edificio de mayor prestigio. Sobre las almenas se reflejan en colores los escudos de los 15 cantones que por aquel entonces eran parte de la Confederación. A principios del XVII, el Ayuntamiento experimentó una nueva ampliación, al tiempo que Hans Bock adornó la fachada ampliada con motivos de arquitectura falsa.

En 1900 tuvo lugar una nueva ampliación del Ayuntamiento que añadió un ala a la izquierda y una torre a la derecha. En aquella época también se derribó el antiguo edificio trasero para sustituirlo por uno nuevo. Estamos en la época del historicismo, en la mezcla de diversos estilos arquitectónicos pasados. Así, las partes nuevas adquieren elementos de estilos del pasado, si bien los motivos decorativos ya apuntan al estilo en boga, el modernismo.

En la transición del historicismo al modernismo, casi la totalidad de las casas burguesas alrededor de la plaza tuvieron que hacer sitio a edificaciones nuevas. En estilo renacentista se conserva la casa gremial de las gentes del vino, llamada “Geltenzunft”, a la que pertenecían mercaderes de vinos y taberneros. Gozaban de una gran reputación, dado que el vino era, al igual que el pan, uno de los alimentos de primera necesidad y los mercaderes velaban por su calidad.