Los muros rojizos de piedra arenisca, las tejas coloreadas y las dos torres de la Catedral marcan la silueta de la ciudad. La cripta, el coro, la tumba de Erasmo de Rotterdam, la Galluspforte o los dos claustros son mudos testimonios de la rica historia de una construcción que se extendió por varios siglos.
El desarrollo urbanístico de la ciudad se inicia en la colina de la Catedral. En el siglo I a. C., los celtas de la tribu de los Raurici vivían allí en un «oppidum» fortificado. En la Rittergasse pueden visitarse los restos de la muralla celta a través de vitrinas dispuestas en el suelo.
En el año 15 a. C. las tropas romanas erigieron un campamento fortificado sobre la colina en la frontera con los germanos. En el medio de la plaza de la Catedral puede apreciarse, protegido por una cobertura, el pozo romano que alcanza hasta las capas freáticas del Rin.
El Cristianismo comenzó a extenderse por nuestra región en la época romana tardía. Existen documentos que mencionan a obispos de Augusta Raurica, una ciudad de civiles romanos situada a unos 10 km río arriba. A partir del siglo XVIII se conocen los nombres de todos los obispos que, por entonces, ya habían trasladado su residencia a Basilea.
Los testimonios palpables de la primera Catedral se remontan a la época carolingia. Esta edificación fue arrasada en 917 durante una incursión de tribus húngaras. El emperador Enrique II obsequió a la ciudad a inicios del siglo XI una nueva y suntuosa Catedral. A finales del siglo XII, la Catedral del emperador dio paso a una edificación del románico tardío, que fue restaurada en estilo gótico tras el devastador terremoto de 1356.
En torno a la plaza catedralicia, los canónigos fueron erigiendo sus propias residencias en gótico tardío. La gran plaza era el escenario de procesiones solemnes, festejos, torneos, grandiosos cortejos de visitantes reales e imperiales. También el mercado se celebraba allí.
En 1529 la ciudad de Basilea en su conjunto abrazó la fe protestante. El obispo y el cabildo catedralicio abandonaron la ciudad. Ricos comerciantes adquirieron las mansiones deshabitadas de los canónigos y las reformaron en el siglo XVIII en estilo barroco tardío y clasicista. La plaza de la Catedral se transformó en un barrio tranquilo y elegante, posteriormente en un centro administrativo. En la actualidad, la hermosa plaza acoge los eventos más diversos en tanto que espacio de encuentro e intercambio.
Horario
Verano
Lunes - Viernes 10.00 - 17.00
Sábado 10.00 - 16.00
Domingo y días festivos 13.00 - 17.00
Invierno
Lunes - Sábado 11.00 - 16.00
Domingo y días festivos 14.00 - 16.00
La catedral permanece cerrada los siguientes días:
1 de enero, Viernes Santo, 1 de mayo, 1 de agosto, 24 y 25 de diciembre